
Castro; Chiloé, junio de 2009.
Estimado Manuel:
Nos has invitado (a tus amigos en FB) a leer la nota aparecida hoy en “La Tercera” bajo el título: “Observación de ballenas genera más dinero que la caza”.
Interesante artículo que demuestra la preocupación, cada vez más asentada en la retina publica, sobre la necesidad de proteger nuestros ecosistemas, y en lo particular, tomar conciencia - además - frente a la matanza cíclica de ballenas que llevan a cabo no más de 3 naciones industrializadas que en el mundo lucran extinguiendo inexorablemente la frágil población de cetáceos.
Sostener hoy día, que una ballena viva vale más que otra muerta, no es precisamente una novedad, muy por el contrario, esta es ya una frase recurrente (también cíclica) con que cada año damos una voz de alerta mientras un conjunto de naciones se reúne en torno a la CBI a “estudiar la conveniencia política y económica de detener, o no, la caza `científica´ de estos colosos del mar”
Y claro, como no sostener tal verdad y defensa cuando, majaderamente, hemos reiterado este llamado de alerta y reconversión a nuestras ancestrales conductas, a partir del conocimiento que hemos ido adquiriendo, por ejemplo: de la experiencia española en el Estrecho de Gibraltar, la mexicana en Baja California, la de Brasil en la Costa Catarinense, en el Atlántico con la hazaña argentina en Puerto Madryn, y desde hace algún tiempo a esta parte, la del sur de Chile, que en esta geografía insular (Chiloé) nos trae de punta a punta a la más magnífica de sus representantes, la grandiosa y colosal Azul (estar a su lado, estimado Manuel, es un experiencia indescriptible, pero eso ya es parte de otra historia).
Pero bueno, situados en el punto, vamos al fondo de esta reflexión. Al fin y al cabo, si este espacio nos ofrece la alternativa para el debate, pues copémoslo y no le hagamos el quite a las verdades en perjuicio de continuar sosteniendo las mismas a medias.Pese a lo motivador del enlace, me he quedado con una sensación extraña, incómoda y de disconformidad, y esto, porque al llamado del cual tú te haces parte, me queda la duda si le falta sustento dado las causas políticas que en la coyuntura nos animan.
Por cierto, no soy quien para pedir explicaciones ni denostar las decisiones de otros. Cada quien toma las propias en conciencia y sabrá porque lo hace. Sin embargo mi preocupación manifiesta surge cuando a reglón seguido, entendiendo la legitimidad de tu acto, me impongo de tu apoyo a Marco Enríquez- Ominami, por quien tengo el mayor de los respetos, empero cuando asociada a su figura me encuentro con la de Rodrigo Danus y Paul Fontaine, quedo presa de la incertidumbre y de todo aquello que como principios rectores de nuestros actos hemos defendido - seguramente tu más que yo - durante tantos años… me refiero a esa ya reiterada defensa de nuestro medio ambiente.Hace algunos meses atrás, cuando recibí tu llamado, contestando a mi voz de alerta por la irreversible venta de parte importante de Isla Guafo, sentí el aprecio y orgullo por tu talento y compromiso (cuestión que no ha variado un ápice).
Mas tarde, gracias a estos espacios que nos otorga la internet, compartimos ideas y opiniones para actuar y defender este enclave geográfico de incalculable valor ambiental y ecológico… compartimos muchos idealismos en tal sentido, hablamos además de un viaje a Guafo aprovechando tu posible presencia en la región… viaje que aun no ha sido posible realizar porque los recursos faltan para llegar a ese imperio de la naturaleza, pero que otros sobra cuando se trata de explotar los pocos recursos naturales que esta tierra contiene. Por eso me hace sentido escribir estas líneas. Ellas no piden explicaciones, nada más lejano que aquello..! Por el contrario, estas solo manifiestan invariablemente una preocupación profunda por el riesgo inmediato que corren nuestros finitos reservorios naturales, esos mismos que tu, yo y tantos otros, hacemos denodados esfuerzos por proteger y preservar.
Sería bueno y encomiable que a la luz de estos días y tiempo, dada tu cercanía a Marco Enríquez - Ominami, le hagas presente nuestras convicciones y causas sobre el particular. Sería todo un aporte, para la tranquilidad de muchos quienes aquí habitamos, saber de su propia voz, si comparte o no la explotación ya planificada y en curso que se efectuará de Isla Guafo, extrayendo de ella (al menos así nos lo informa la prensa) el Carbón y el Petróleo que terminará por sepultar gran parte del valioso ecosistema y biodiversidad existente en el lugar, y de paso también, modificará total y absolutamente el tráfico de las grandes azules que desde hace algún tiempo a esta parte, a la cuadra de Quellón, Malinka y el Corcovado están repoblando la zona, alimentándose y amamantando a sus crías.
Todo un crimen ecológico nos espera por delante de concretarse este mal sueño de aquellos que con el poder del dinero actúan avasallando la poderosa convicción humana de que “esta tierra nos corresponde a todos y es de todos la responsabilidad de su defensa y resguardo!”
Estamos aquí situados frente a un paradigma menudo y complejo, y que es el de construir nación con todas nuestras virtudes y talentos, pero también con todas nuestras imperfecciones y desasosiegos. Estamos aquí situados, desde esta humilde trinchera pública para poner una voz de alerta y actuar frente a quienes mimetizándose con la coyuntura, limpian su imagen a costa del modesto sueño de las mayorías, y que no es otro que el de vivir, o subsistir, en armonía y con respeto con sus recursos naturales, ecosistemas, ambiente y biodiversidad.
Estamos aquí para eso y habrá que honrar ese principio.
A final, ojala que el titular de “La Tercera” y de esta frase majadera que hemos venido sosteniendo durante mucho tiempo, no termine entendiéndose como un presagio opuesto al fin propuesto en la nota, esto es, que “la caza de ballenas genera más dinero que la observación”… tu nos puedes ayudar para que ello no ocurra así… o al menos podrás, seguramente, hacer causa común con nosotros para que Guafo y su entorno, así tal cual la hemos heredado, se mantenga para los hijos de esta tierra, esos que ya vienen y los otros que también están por venir.
Un abrazo.
Eugenio
Notas Vinculadas:


